La otra cara de la ecuperación económica:
La euforia desatada en el seno del PP en lo que a datos económicos se refiere y que tratan sus dirigentes de contagiar a quienes les deseen escuchar, tiene, como algunas contabilidades, una cara B, una parte oscura y no tan halagüeña.
Los bajos salarios, así como la precariedad laboral, unido a una fiscalidad que se podría definir casi de cualquier manera menos progresiva y el desmantelamiento de los sistemas de protección social nos lleva a una situación en la que la riqueza se ha redistribuido entre las clases más pudientes de la sociedad en detrimento del resto de la población.
Esta situación, denunciada por la Asociación Estatal de Directores y Gerentes de Servicios Sociales en su Informe del Estado de la Nación Social , tiene su punto de preocupante si, como apunta el informe, no nos encontramos ante una situación coyuntural, consecuencia todavía de la crisis, sino ante un cambio estructural en el modelo de sociedad
Y es que no hay que equivocarse, los datos macroeconómicos hablan de mejoras sustanciales de la economía, de previsiones de crecimiento al alza, de disminución del paro .
Se habla de que el paro disminuirá a niveles de 2011 a finales de la legislatura, pero no de que uno de cada cuatro (23%) puestos que se crean son empleos temporales, ni de que uno de cada tres trabajadores percibe por su trabajo menos del salario mínimo interprofesional, así como tampoco se habla de que más de medio millón de españoles hayan tenido que marcharse a trabajar al extranjero, con mayor o menor fortuna, aunque siempre con la premisa de que más vale una miseria que nada.
Se prevé que la economía crecerá hasta a un 3% este año, pero no se dice nada acerca de que será el 10% de la población (el que acapara el 55% de la riqueza del país) el mayor beneficiario de este crecimiento, porque el modelo de economía que se está fomentando no se preocupa lo más mínimo por la redistribución de la riqueza, de modo que para el 50% de la población de este país, ese que se reparte el 10% de la riqueza del mismo, se verá abocado a la continuidad en su pobreza para ellos y sus hijos.
De igual modo, los mecanismos implementados para ayudar a las familias en apuros, es decir, los servicios sociales, que no olvidemos: no siempre sirven para sustentar de forma indefinida a aquellos que no tienen oficio ni beneficio, ni ganas de tenerlo, sino que, en muchas ocasiones sirven para dar cobertura durante un breve espacio de tiempo a una familia que de forma coyuntural está en apuros económicos, estos servicios, no han hecho más que ver recortados sus presupuestos desde el año 2011, al tiempo que las necesidades de buena parte de la población no hacían más que aumentar.
Si este es el modelo de recuperación, si este es el modelo económico impulsado por la política anticrisis del Gobierno, o si es sólo una cuestión coyuntural que se corregirá en un tiempo razonable cuando el crecimiento se estabilice, es algo que sólo con perspectiva puede tener importancia.

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